miércoles, 27 de mayo de 2020

REFLEXIONES GEOLODÁCTICAS, para la renovación de la alfabetización geológica


Durante el curso de posgrado “Historia de los Paisajes Geológicos” expuse algunas reflexiones críticas sobre la enseñanza de la Geología en Argentina y su escasa presencia curricular en el campo de las Ciencias Naturales. 

Trato de esbozar un marco teórico/práctico innovador para mejorar la alfabetización  científica de los ciudadanos y que le permita  comprender a  la naturaleza como un sistema complejo.

Los principales conceptos del marco teórico están desarrollados en 5 videos que comparto con sus enlaces y agradeceré los aportes que realicen a mi correo electrónico.


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Nota:  se debe bajar el pdf  para poder visualizar los iconos que abren los vídeos

lunes, 27 de abril de 2020

LOS DERECHOS DE LA MADRE TIERRA

El 22 de abril de 2020 se conmemoró un nuevo Día de la Tierra y además se cumplió el medio siglo de vida de esta celebración iniciada en 1970 a instancias del senador Nelson Gaylord. Esta iniciativa tuvo gran éxito porque se produjo en un momento de la historia mundial, y especialmente de Estados Unidos donde su pueblo estaba altamente sensibilizado por la guerra de Vietnam que destruyó la naturaleza junto con la irreparable aniquilación de vidas humanas. Sin embargo, en 2009 dicho día fue re-bautizado por la ONU como “Día Internacional de la Madre Tierra” y sospecho que fue para invisibilizar las razones políticas de su origen.   

Desforestación en la amazonia, pulmón del planeta

La actual conmemoración del ahora llamado Día de la Madre Tierra será diferente porque desde hace 4 meses se declaró una pandemia causada por el contagio del virus Covid-19 que se expandió velozmente por los cinco continentes y hasta la fecha se contabilizan cerca de dos millones de contagios y casi 200.000 muertes. Además, la vida social y cultural, la industria y la economía del mundo están prácticamente paralizadas y ello nos lleva a preguntarnos si esos cambios en la dinámica social podrían tener influencia en la “salud” de la Tierra.
Sobre el particular, debemos cuidarnos de no cometer el error de confundir la Tierra o la naturaleza con el medio ambiente. En efecto, este último es un objeto inmaterial que resulta de las relaciones entre los humanos y entre la humanidad y la naturaleza.  
Por ello, el intento de encontrar alguna respuesta, requiere que tengamos en claro que es lo que se conmemora el Día de la Tierra y en qué se diferencia del Día del Medio Ambiente, que se celebra en otra fecha (5 de junio). Ambas fechas tienen algo en común: la relación de la humanidad con la naturaleza. Sin embargo, el hecho de que se celebren en dos momentos distintos nos lleva a reflexionar cuales son las prioridades y los objetivos en uno y otro caso.
Cabe señalar que las promociones que realiza la ONU de ambos días internacionales (ver en internet), resultan tan inocentes y bucólicas como confusas y no ayudan a esclarecer la complejidad de los problemas porque no propician la reflexión político-ideológica. En efecto, en ambos casos se alude a la naturaleza y a la humanidad como beneficiaria de las bellezas, de los recursos para la vida y también como receptora de las amenazas (naturales o inducidas) que atentan contra la calidad de vida.  Así, se configura un enfoque antropocéntrico de la naturaleza anteponiendo las prioridades de la humanidad y se preocupa por los sistemas naturales, en tanto y en cuanto son funcionales al desarrollo sustentable de la sociedad. 
Estas motivaciones antropocéntricas son muy necesarias para la conmemoración del Día Mundial del Medio Ambiente y son imprescindibles para que los hombres y mujeres nos hagamos responsables de nuestros actos y para promover políticas de desarrollo sustentable, que se materialice otorgando iguales prioridades al crecimiento económico, la equidad social y el equilibrio ecológico.
Sin embargo, las reflexiones y las políticas relacionadas con el Día de la Tierra, aunque complementarias de las anteriores, deberían tener como objetivo la preservación del equilibrio entre los subsistemas de la naturaleza: Geosfera, Atmósfera, Hidrosfera y Biosfera. Ello implica el compromiso para evitar que los cambios naturales y/o antrópicos en los paisajes “borren” tanto los rasgos actuales como los registros histórico geológicos que nos hablan de la historia de nuestro planeta.
Estos objetivos para el Día internacional de la Tierra responden a un enfoque geocéntrico que se orienta a promover el respeto humano hacia la naturaleza, entendido como el compromiso humano de evitar alteraciones en y entre los subsistemas antes mencionados. Estas precauciones, se basan en una idea muy generalizada de la tierra como “bien común” como albergue para todas las especies, incluida la humana.  En efecto, varias culturas a través de sus creencias sus religiones y mitos, promueven la preservación de la naturaleza y “sienten” que los cambios drásticos inducidos en sus paisajes son una ofensa a esas tradiciones ancestrales. Ello obedece a que las actuales relaciones entre la humanidad y la naturaleza están orientadas por cierta correlación de fuerzas político-ideológicas que nadie puede afirmar que se mantendrán por siempre. En consecuencia, la responsabilidad y el respeto por la preservación de las condiciones naturales de nuestro planeta es un imperativo cultural fundado en el humilde reconocimiento de nuestra ignorancia sobre cuáles serán las necesidades de las generaciones futuras.
Por otro lado, dicho enfoque nos permite colocar a la naturaleza en el centro de las reflexiones y como seres humanos, imaginarnos junto a las otras espacies vivientes que nos dan el ejemplo de convivencia en un equilibrio armónico con la naturaleza. Así, podremos sentirnos parte de la evolución de la vida en la Tierra, desprendernos de nuestra omnipotencia, no entorpecer la evolución natural en todos los territorios que sea posible y, también, comprender que difícilmente se podrá eternizar nuestra actual forma de relacionarnos con la Naturaleza.
 En dicho sentido, cabe recordar que en América Latina los pueblos originarios andinos se refieran a la naturaleza como la “Pachamama”. Al respecto, en su libro “La Pachamama y lo Humano” Eugenio R. Zaffaroni se refiere a estos aspectos culturales y menciona que   en la constitución de Ecuador (2008), la Pachamama está incorporada como sujeto de derecho y en su Art 71 dispone: “La naturaleza o Pachamama, donde se reproduce y realiza la vida, tiene derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos. //Toda persona, comunidad, pueblo o nacionalidad podrá exigir a la autoridad pública el cumplimiento de los derechos de la naturaleza. // El estado incentivará a las personas naturales y jurídicas, y a los colectivos para que protejan la naturaleza, y promoverá el respeto a todos los elementos que forman un ecosistema”.  Algo similar se incorporó en la constitución de Bolivia (2009).
En consecuencia, si consideramos a la Pachamama como sujeto de derechos, tenemos que concluir que la humanidad no los ha respetado y que el sistema capitalista la ha considerado como un objeto de expoliación, provocando marcas tan profundas que dieron lugar a la nominación de una nueva época geológica: el Antropoceno.
 En relación con las actividades de conmemoración, desde hace décadas, los medios de comunicación difunden las actividades institucionales de algunas ONG´s, gobiernos y escuelas, que generalmente se concentran en promover la “conciencia ciudadana” para el cuidado de la naturaleza, y lo hacen promoviendo una reflexión bucólica sobre la belleza y la biodiversidad de los paisajes que suele reflejarse en simpáticos y sentidos dibujos en carteleras escolares. 
Cabe señalar que dichas actividades son importantes y motivadoras para el nivel pre escolar y quizás para los primeros años de la escuela primaria. Sin embargo, mantener los mismos criterios para los alumnos mayores de la primaria y del secundario representa una banalización de la conmemoración de la Madre Tierra.
Entonces, la formación de la conciencia ciudadana requiere que haya una transición desde la reflexión bucólica a la reflexión política, entendiendo la política como un desafío para pensar e impulsar acciones eficientes para lograr cambios que contribuyan al desarrollo sustentable.
Sobre la base de lo expuesto, se debería considerar con mayor cuidado el modo de conmemorar y fomentar las acciones de respeto y “preservación de los subsistemas naturales”. Para ello, es necesario salir del nivel de las generalizaciones y contextualizar los proyectos en un tiempo y un espacio concreto. En ese sentido, es posible que la formación ciudadana sea más eficiente si se realiza sobre problemáticas referidas al paisaje de nuestro entorno y proponiendo acciones políticas para la preservación de los sectores de interés patrimonial.  
Antes de finalizar quiero mencionar que dentro de esa búsqueda de promover el respeto a la naturaleza se han creado los parques nacionales y las regiones consideradas patrimonio de la humanidad. El objetivo, es la preservación de los rasgos de una naturaleza que de otro modo podría desaparecer por la colonización y destrucción humana.
En tal sentido, se puede mencionar un proyecto reciente orientado a la conservación de lugares naturales de interés cultural para algunas comunidades de San Luis. Se trata  del proyecto denominado “Los Tesoros Geológicos de Juana Koslay”  que propone la preservación y divulgación de un “geositio” cuyas  rocas nos  “relatan” una historia que comienza hace 500 millones de años, cuando en la región había una gran cordillera, los Andes no existían y en su lugar había un gran océano.
 Más allá de este ejemplo, hay muchos sitios geológicos con historias muy antiguas que influyen en la identidad de los pueblos y también existen otras regiones cuya singular biodiversidad refleja el estado actual en la evolución de la vida. 
Por último, quiero expresar que es deseable que, en el Día Internacional de la Madre Tierra, se promueva el respeto a la naturaleza como sujeto de derechos y como futuro hogar de las próximas generaciones. Ese respeto se debería exteriorizar en reflexiones políticas y actividades que por un lado justifiquen la creación de sitios naturales protegidos y por otro, que denuncien las malas praxis que provocan el descuido y/o la destrucción de la naturaleza.

Héctor Luis Lacreu

22 de abril de 2020

sábado, 28 de diciembre de 2019

TESOROS GEOLÓGICOS DE JUANA KOSLAY


LOS TESOROS GEOLOGICOS DE JUANA KOSLAY (sujeto a revisión)

Héctor Luis Lacreu (27-12-19)

Los Tesoros Geológicos de Juana Koslay son un conjunto de geositios, cuyas rocas conservan registros de los acontecimientos de una historia que comenzó hace unos 500 millones de años (Ma) atrás. Desde entonces y bajo diferentes climas, hubo una sucesión de etapas con una alternancia de procesos de hundimiento y elevación de terrenos, y de su consecuente erosión. Una de esas etapas, ocurrió hace unos 12 Ma cuando se elevaron las sierras de San Luis al norte de Juana Koslay, quedando el extremo sur en forma de una punta, que desaparece bajo sedimentos más nuevos.

Este relato se construyó con la información histórica que contienen las rocas del paisaje. Por esta razón, constituyen un patrimonio natural con un valor equivalente a los antiguos documentos, mapas, obras de arte y utensilios elaborados por el hombre. Así como conservamos y atesoramos los registros relevantes producidos por la humanidad, deberíamos conservar y valorar las rocas debido a que son los únicos elementos que permiten reconstruir la historia geológica de una región. En efecto ello es posible gracias a que poseen marcas, signos y señales, que permiten interpretar tanto de los sucesos naturales del pasado, como la secuencia en que ellos ocurrieron.

Los geositios constituyen un patrimonio cultural porque el conocimiento de la historia de los procesos geológicos, son el fundamento imprescindible para entender tanto el origen de la actual distribución de los recursos naturales, como de las amenazas geológicas que podrían afectarnos. Se trata de informaciones clave para pronosticar las consecuencias, positivas y negativas de las intervenciones humanas que interfieren en el funcionamiento de los procesos naturales.

Por otra parte, es necesario preservar los tesoros geológicos para que los ciudadanos y las ciudadanas puedan visitar los Geositios por placer, por mera curiosidad, y/o como parte de un proceso de alfabetización científica sobre el funcionamiento de la naturaleza. En ellos, los alumnos y las alumnas podrán realizar investigaciones escolares que se propongan reconstruir la historia geológica del paisaje que habitan y desarrollar estrategias para su cuidado.

El Tesoro Geológico  mas interesante, que condensa una historia de 500 millones de años, es el "Salto de la Salamanca",  que se ubica al sur de la Sierra de San Luis (Lat: 33°16'42.80"S - Long: 66°13'56.26"O), en la localidad de Juana Koslay, ubicada a 12 km al oeste de la ciudad de San Luis.


LA OTRA HISTORIA, NUNCA CONTADA

Período 1: Restos de una cordillera ausente (500 - 100 Millones de años). Las rocas más antiguas que encontramos en el sur de la Sierra de San Luis, tanto en Juana Koslay, como en El Volcán y Potrero de Los Funes (rocas metamórficas y graníticas) nos permiten relatar una posible versión del origen y evolución de la sierra de San Luis. En efecto, podemos afirmar que hace unos 500 millones de años (Ma) en esta región hubo una cordillera parecida a la de los Andes y ello se fundamenta en tres datos claves: El primero es que la mencionada edad de los granitos fue calculada mediante
estudios químicos. El segundo es que los granitos siempre se forman en profundidad (10 km), por cristalización lenta de magmas. El tercer dato es que la formación de los granitos ocurre en la mayoría de los casos en las raíces de las cordilleras originadas en los márgenes convergentes de las placas litosféricas y en general está rodeado de rocas metamórficas (foto 1). Por otra parte, el hecho que podamos observar los granitos en la superficie, significa que los 10 km de rocas que los cubrían fueron eliminados por la erosión principalmente fluvial mientras las fuerzas telúricas, simultáneamente, empujaban las raíces hacia arriba.  Es un proceso similar al que ocurre si en una palangana con agua colocamos un trozo de hielo del tamaño de un pan de manteca (diversas rocas de la cordillera) y por debajo le colocamos una lámina de 3 mm de telgopor (granito) que producirá un empuje ascendente. Mientras el hielo no se derrita, su masa mantendrá al telgopor hundido, pero a medida que se derrita y pierda masa (equivalente a la erosión), y el telgopor irá ascendiendo hasta aparecer en la superficie del agua.
De este modo sencillo, podemos imaginar que hace unos 100 millones de años, por los efectos de la erosión, esa cordillera fue borrada de la faz de la tierra dejando un relieve relativamente llano, con algunas serranías, lomadas y superficies suavemente onduladas donde se podía observar las rocas metamórficas y graníticas de lo que fueron sus raíces (foto 2). Ese paisaje geológico, fue similar al que actualmente podemos visualizar desde la ruta 20, entre Saladillo y Las Totoras.






Periodo 2.  Las rocas extraviadas (100 – 30 Ma) 
El enigmático nombre de este período histórico se debe a que en Juana Koslay no se conocen rocas que nos relaten lo ocurrido entre los 100 y los 30 Ma.  En este caso, debemos convivir con la incertidumbre porque no sabemos si las rocas nunca se formaron, o si por la acción erosiva se “perdieron” luego de formarse.  Sin embargo, aunque no sepamos lo que ocurrió, tenemos la certeza de que el tiempo no se detuvo y  tenemos muy buenos registros en otras regiones de San Luis. En efecto, se trata de Sierra de las Quijadas y de las cumbres de la Sierra de San Luis (Pampa de la Invernada, cercana a Carolina), donde se han encontrado basaltos, que son rocas volcánicas con una edad de 100 Ma. Estas rocas representan la evidencia de que en esa época la vieja cordillera ya había desaparecido y sus raíces estaban en la superficie. Por otra parte, esos basaltos se relacionan con la ruptura del PANGEA ya que al separarse Africa de América, se produjeron grietas muy profundas a través de las cuales surgieron magmas provenientes del manto. Entre los 100 y 30 Ma en la Sierra de las Quijadas existe una continuidad de registros geológicos muy interesantes que incluyen a los dinosaurios, pero se trata de  una historia singular y su relato quedará para otra oportunidad.

Período 3.  Origen de las Sierras interiores (30 – 12 Ma) 
Hace unos 30 Ma, en la costa pacífica ya comenzaba a emerger la Cordillera de los Andes. De este modo, se fueron elevando los sedimentos y fósiles marinos que hoy vemos en sus cumbres. Luego, unos 20 Ma después, un nuevo impulso ascendente produce otro levantamiento de los Andes y modifica parte del relieve en el interior del continente, iniciándose el ascenso de unas sierras más o menos paralelas que conocemos como  sierras de: “Gigante - Quijadas”, “San Luis” y “Comechingones”. Sin embargo, el sur de la sierra de San Luis (región de San Roque - Juana Koslay) se mantuvo, relativamente, “tranquila” y la superficie de las antiguas raíces cordilleranas (granitos), empezaron a cubrirse con la acumulación fluvial de arenas, limos y gravas, en forma de capas o estratos sedimentarios dispuestos en forma horizontal.
Estos materiales se originaron por la erosión fluvial de las cumbres más altas de las serranías y lomadas, en un clima semiárido (cálido y seco con lluvias temporarias de diversa intensidad). Las arenas y los limos fueron transportados por ríos de baja velocidad hasta su sedimentación en los lugares más bajos. Durante esa época, hubo épocas breves con humedad y altas temperaturas que facilitaron la oxidación del hierro contenido en algunos minerales (micas), tiñendo de colores rojizos a los sedimentos. Con el paso del tiempo, los estratos más profundos se fueron consolidando gracias a las sales (carbonato de calcio) y a los óxidos transportados por las aguas subterráneas. Estos sedimentos rojizos, contienen algunas intercalaciones de colores grises compuestos de gravas que representan sedimentos fluviales de velocidad mediana y se los puede observar en los alrededores de la casa de gobierno y del barrio Tibiletti. También se los encuentra en el paraje Barranca Koslay, en Potrero de los Funes y en San Roque.  Cabe señalar que el conjunto de los estratos rojizos y las intercalaciones de grava gris, se denominan “Formación San Roque” y se le asignó una edad de unos 12 Ma, conforme a los fósiles hallados. 

Período 4. Rejuvenecimiento de la Sierra de San Luis (12 Ma a 20.000 AP <años antes del presente>) 
Un dato muy importante es que los estratos rojizos de la Formación San Roque, en todos los afloramientos conocidos, están inclinados hacia el sudoeste. Este rasgo es fundamental porque indica que hace unos 12 Ma, mientras se acumulaban los últimos sedimentos de esta Formación, hubo un rejuvenecimiento de las Sierra de San Luis. Es decir, ocurrió un nuevo empuje convergente de las placas que, a pesar de su lejanía, provocaron otro importante ascenso de la Sierra de San Luis en el sector noreste de Juana Koslay. De este modo, los sectores serranos que alcanzaron mayores alturas, fueron erosionados y se eliminaron parte de los sedimentos rojizos, dejando en sus cumbres las rocas graníticas y metamórficas a la vista.
Este rejuvenecimiento de la sierra, ocurrió al norte de Juana Koslay, mientras que hacia el sur permaneció un relieve suave, quedando configurado el extremo sur de la sierra en lo que luego se denominará “La Punta”.
Las rocas rojizas que quedaron en las partes más bajas, permanecieron inclinadas con su parte superior disecada por la erosión, que dejó una superficie horizontal (ver línea divisoria rojo-gris, en la Foto 3). Cuando cesó la erosión, esa superficie fue cubierta por nuevos sedimentos fluviales provenientes de la erosión de las rocas graníticas que habían ascendido durante el rejuvenecimiento del paisaje. Ello comenzó a suceder hace unos 2 Ma, acumulándose nuevos estratos horizontales de colores grisáceos, con diferentes características según el lugar que se observe. Tal es el caso de unos sedimentos con grandes bloques, intercalados con areniscas (Formación Las Chacras) que se pueden observar en el sitio de Barranca Koslay ubicado sobre la autopista Santos Ortiz (Foto 3).


 Período 5.  Nivelación del Paisaje (20.000 - actualidad) 
Luego del denominado “Último Máximo Glaciar” ocurrido 20.000 años atrás, comienza una época de calentamiento global que provoca el retiro lento e intermitente de los glaciares en todo el planeta. En Mendoza, dicho proceso se intensificó hace unos 14.000 años, mientras predominaba un clima frío y seco. En consecuencia, la superficie antes ocupada por los hielos quedó al descubierto con gran cantidad de partículas muy finas, producto de la erosión glaciaria. Estos sedimentos, fueron fácilmente erosionados por el viento que los redistribuyó al este de la cordillera formando grandes acumulaciones de sedimentos llamados “loess”, que nivelaron el relieve de la hoy denominada “pampa húmeda”.
En efecto, dichos loess se depositaron en mantos de colores pardo amarillentos, compuestos por arenas muy finas poco consolidadas, que en San Luis rellenaron la mayoría de los valles fluviales generando fondos planos y suavizaron el paisaje. También se niveló el relieve cercano a los piedemontes, como es el caso de las llanuras ubicadas desde Las Chacras hasta el campo de Golf de San Luis, en el predio del vivero IMPROFOP y en los terrenos sobre los cuales se construyó el Barrio Dupuy, en cuyo límite norte existen unas barrancas en el borde de la Ruta 20, con exposición de estos sedimentos loésicos.
Finalmente, en los niveles superficiales de los mantos de loess se observa el desarrollo de antiguos suelos (paleosuelos) y depósitos de pantanos (palustres), los cuales son indicativos de un clima templado húmedo con estaciones frías que habría predominado hace unos 6.000 años atrás. 
Estos sedimentos palustres se encuentran cubriendo los niveles superiores del loess y se los puede localizar frente al balneario de EL VOLCÁN, en inmediaciones del complejo gubernamental de Terrazas del Portezuelo y en el Barrio Punta de los Venados (Foto 4). 



EL GRAN TESORO: “EL SALTO DE LA SALAMANCA”

En San Roque, a unos 400 metros de su capilla, se encuentra el llamado Salto de la Salamanca (Foto 5). Se trata de una pequeña cascada en el cauce del río Chorrillos, en cuyas adyacencias se distribuye un conjunto de rocas que permiten reconstruir didácticamente la historia geológica del paisaje de Juana Koslay. ( Lat: 33°16'42.80"S,  Long: 66°13'56.26"O)

Allí, el cauce atraviesa una roca granítica, al oeste de la cual hubo rocas sedimentarias que se erosionaron mucho más rápido que las graníticas. Ese tipo de rocas, se conservan en las barrancas del valle del río y allí se puede ver a transición entre todas las rocas. En efecto, se pueden observar diferentes rocas graníticas de diferentes edades, todas más antiguas de 300 Ma. También se observa la “discordancia” (30 Ma) entre el granito y la Formación San Roque (rojiza e inclinada) y entre esta y el manto de loess (2 Ma). Dentro de la F. San Roque y cerca del cauce del río hay una cueva de poca profundidad. En la parte superior de las barrancas con loess, cerca de la superficie se pueden encontrar un suelo con muy poca evolución. 
Por otra parte, se trata de un sitio excepcional ya que no sólo revela la secuencia en la que se formaron las rocas, sino que se pueden interpretar los procesos que las deformaron. 
Fig 6.  Salto de la Salamanca
Estos procesos consistieron en el ascenso tectónico de la Sierra de San Luis con la consiguiente deformación e inclinación de los estratos y otra deformación consistente en una fractura (falla directa) que ha desplazado los estratos después que fueron inclinados (fig 6).

   Se considera que este Geositio posee los atributos necesarios para que sea promovido como Patrimonio Geológico Puntano. De este modo, todo el predio podría ser objeto del cuidado correspondiente y el diseño y construcción de accesos y cartelería para su incorporación a la cultura de nuestra provincia.