jueves, 24 de septiembre de 2015

Desnaturalización y Distorsión en la Enseñanza de las Ciencias Naturales

Miradas al Sur, 2014, edición 335 p.16   Acceso directo
 Hector L. Lacreu
 El título de este artículo intenta ilustrar acerca de una situación que acontece en la educación argentina, debido a dos razones principales. La primera se refiere a la enseñanza fragmentada y   desarticulada de las materias tradicionales de las Ciencias Naturales: Biología Física y Química y la segunda es la escasez y/o ausencia de contenidos de Geología en los diseños curriculares, especialmente en la educación secundaria.
Decimos desnaturalización, porque los aprendizajes de las Ciencias Naturales rara vez salen del aula y/o los laboratorios, para el empleo del conocimiento en la resolución y/o comprensión de problemas en los entornos naturales propiamente dichos. Conocemos las dificultades para realizar salidas fuera de las escuelas, colegios e institutos, pero el sistema educativo, especialmente los docentes y las autoridades escolares, tienen la responsabilidad de hallar soluciones para que estos aprendizajes se alcancen de un modo contextualizado y ayuden a la formación de los ciudadanos para una mejor comprensión de los fenómenos naturales.
En cualquier entorno escolar habrá jardines, obras en construcción y los materiales que en ellas se utilizan. Del mismo modo habrá alguna exposición del suelo y subsuelo donde será posible utilizar los saberes biológicos, físicos, químicos y geológicos para comprender las interacciones entre el suelo, el aire, el agua y la vida. De este modo se puede intentar utilizar dichos conocimientos para analizar los problemas vinculados a la seguridad de las fundaciones, los riesgos de explotación/producción de materias primas para la industria en general y la construcción en particular.
La ausencia y/o escasez de contenidos en la enseñanza de Geología en el espacio curricular de las Ciencias Naturales promueve una enseñanza distorsionada, dogmática e incompleta de dicho campo disciplinar e impide aprehender conocimientos fundamentales sobre los procesos geológicos generadores de riesgos y recursos naturales que inciden en los EIA (Estudios de Impacto Ambiental) y condicionan la calidad de vida de la sociedad.
 En efecto, además de los aspectos socio – culturales, la sociedad habita en ambientes que están configurados por la mayor o menor disponibilidad de recursos tales como el territorio con un relieve típico, el agua en calidad y abundancia necesaria, el suelo con una determinada fertilidad y capacidad portante. El ambiente también está condicionado por las características climáticas (lluvias, viento y calor), y el acceso a recursos mineros naturales (arenas, piedras, lajas, etc.) o transformados (hierro, aluminio, cobre, yeso, cemento, vidrio, etc).
Por otra parte, las comunidades que ocupan cierta porción de un territorio, necesariamente interactúan con procesos geológicos que pueden constituirse en amenazas y representar diferentes clases de riesgos para la sociedad. En este sentido, basta recordar los riesgos sísmicos, volcánicos (cenizas o lavas), y también los riesgos por derrumbes, colapso de suelos o inundaciones. Algunos riesgos son de carácter local pero otros como las cenizas volcánicas, pueden tener alcance regional y hasta global. En este sentido vale la pena recordar que en los últimos años hubo cenizas volcánicas que desde la Patagonia llegaron a Buenos Aires y dificultaron el tránsito aéreo.
Los ciudadanos, en general, son capaces de enunciar tanto los recursos como los riesgos naturales que influyen en su vida cotidiana. Además, son conscientes que el aprovisionamiento y manejo de los primeros y las medidas de seguridad para la protección de los segundos requiere de la intervención humana. Sin embargo, el analfabetismo geocientífico dificulta la comprensión y explicación científica elemental de las razones por las cuales ocurren los impactos ambientales (positivos y negativos) ocasionados tanto por la modificación del territorio, como por la interferencia con los procesos naturales (biológicos, geológicos, físicos y químicos) de una localidad.
Dicho analfabetismo atenta contra la formación ciudadana ya que se ocultan los conocimientos geocientíficos básicos que necesita todo ciudadano para opinar y actuar con fundamento en defensa del medio ambiente y de su calidad de vida. Un ciudadano socialmente responsable, debería poder actuar fundadamente si sospecha que una intervención humana, en cualquier territorio, puede provocar un impacto negativo. Dificultar dicho empoderamiento, va en sentido contrario a las actuales políticas de estado y a favor de la expoliación de los recursos naturales.
Cabe recordar que los problemas ambientales que con mayor frecuencia aparecen en los titulares están relacionados con malas prácticas en el manejo de los recursos (aguas, suelos, rocas, minerales) y con imprevisiones o improvisaciones respecto de los riesgos (derrumbes, inundaciones, vulcanismo, terremotos, etc.). La corrección (mitigación, eliminación) de esas malas prácticas además de buena legislación, además de funcionarios y empresarios probos, requiere de la participación de los ciudadanos, que son los más vulnerables y los primeros afectados por los impactos ambientales negativos.
Las razones y expectativas expresadas en relación con una adecuada enseñanza de las Ciencias Naturales, no es sólo una expresión de deseo del autor. Son propósitos enunciados por el Consejo Federal de Educación (CFE) lo que implica un acuerdo entre todos los ministros de educación de las provincias y el de la nación.
Así, en la Res CFE 84-09 (apartado 87d) entre otras cosas se señala que todos los estudiantes Educación Secundaria Obligatoria “….. accederán a una formación que: … d) incluya los saberes de diversas Ciencias Naturales en ambos ciclos, de modo que los estudiantes de cualquier oferta del nivel se encuentren preparados para 1: interactuar con los fenómenos naturales y 2: profundizar en la construcción de los modelos explicativos básicos de las ciencias; para 3: comprender el mundo natural y su funcionamiento y para 4: tender puentes entre los saberes cotidianos y los científicos, a partir de propuestas de enseñanza que recuperen sus propias preguntas, inquietudes y explicaciones. Para ello será necesario considerar los aportes específicos de la Física, la Química y la Biología   (los números en negrita  y subrayado son del autor).  (ver: http://www.me.gov.ar/consejo/resoluciones/res09/84-09-anexo01.pdf)
En dicho texto, por un lado, se enuncian sólo tres disciplinas de las Ciencias Naturales y se ha omitido la Geología. En consecuencia, los NAP (Núcleos de Aprendizajes Prioritarios) propuestos para la Formación General de todas las orientaciones en la nueva Educación Secundaria Obligatoria, por omisión de la Geología, promueve una enseñanza distorsionada de las Ciencias Naturales. Además, se dificulta la posibilidad de propiciar un acercamiento al entorno natural y, por ende, favorecer la articulación de las cuatro disciplinas que permitirán una adecuada comprensión de los fenómenos naturales. Por otro lado, dicho texto es una falacia, porque propone que “los estudiantes de cualquier oferta del nivel se encuentren preparados para…” lo enunciado en: 1, 2, 3 y 4, sin percibir que ello no será posible, de un modo adecuado, sin la enseñanza de la Geología.
Finalmente, deseo compartir el deseo para que el Ministerio de Educación de la Nación y los diferentes organismos vinculados con el ejercicio de la Geología y la enseñanza de las Ciencias Naturales, se involucren en la corrección de dicha omisión. En este sentido, apelo a la consideración de los NAP geológicos elaborado desde la AFAG (Asociación de Facultades de Geología), para su incorporación en la Educación Secundaria Obligatoria a fin de que las expresiones de la Res CFE 84-09 se conviertan en realidad.  Sin estas medidas difícilmente se logrará una adecuada formación de sujetos políticos capaces de sostener un pensamiento crítico y desarrollar acciones constructivas en defensa de un desarrollo sustentable.


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